1.
¿Cómo organizarías la comunicación con los residentes a nivel nacional
para trasladar sus propuestas a la CNE y viceversa?
Hay
tres vías compatibles para articular esa participación, la primera a
través de los representantes de los residentes en las Unidades Docentes,
la segunda a través del futuro grupo Representa (o los ya existentes de
Formación y Comunicación) de la Asociación de Residentes y la misma
lista de correo de distribución de ARES y finalmente a través de la
representación de los residentes en las distintas sociedades
científicas.
Ahora
bien, no sería sincero por mi parte no mencionar que esto entraña
grandes dificultades debido a los obstáculos que ha puesto el Ministerio
para compartir la documentación, tal y como nos han explicado los
actuales representantes. Es por ello, que creo que uno de los primeros
aspectos debe ser conseguir que podamos compartir de forma interna el
contenido, porque sino será imposible realizar aportaciones ni debatir
sobre el mismo.
El
segundo paso sería entonces articular un sistema de comunicación mixto,
que combine a los representantes de las UD y sociedades científicas,
con la lista de correo de distribución o los grupos de trabajo de ARES. Y
el tercero, e ideal, conseguir generar un foro de debate público sobre
los aspectos en debate en el CNE.
2.
¿Qué temas o aspectos te parecen prioritarios para la comunidad de
residentes a tratar como vocal de los próximos dos años?
Por
un lado tenemos la reforma del programa formativo debido a la
troncalidad, que implica la definición de competencias, la integración
en el tronco médico y el acceso a sus áreas de capacitación específica,
el surgimiento de nuevas áreas como Salud Global e Internacional y por
otra, conseguir el reconocimiento del título de especialista en las
convocatorias públicas de empleo de las Administraciones Sanitarias y de
Salud Pública, sea como mérito, sea como requisito de acceso según de
la OPE.
3. Respecto a las desigualdades entre UD a
lo largo de toda la geografía, ¿qué opciones planteáis para mediar en
potenciar el cumplimiento del marco formativo, así como en las
condiciones de trabajo de los diferentes residentes?
Lo
ideal sería alcanzar un marco mínimo común, pero con la reforma del
sistema troncal, el riesgo de supresión del máster y el difícil encaje
de la formación de 4 años en 2, creo que el cambio en el marco formativo
y de condiciones de trabajo va a venir a la fuerza.
En
lo relativo a la evaluación del cumplimiento del programa y de las
condiciones de trabajo soy partidario en colaborar con ARES en la
realización de encuestas y reuniones monográficas para tratar estos
aspectos, haciendo valer las conclusiones no solo en el CNE, sino
también en las Unidades Docentes y foros de las sociedades científicas.
4.
Está prevista la implantación de la troncalidad dentro de dos años,
¿cómo debería ser el proceso de reestructuración de la especialidad y
que podrías hacer desde la CNE para colaborar en ese proceso?
Una
vez definidas las competencias del especialista, propuesta en la cual
estamos trabajando algunos miembros de ARES con los actuales
representantes en el CNE, toca pasar a la forma de materializarla a
través de un itinerario formativo. Creo que con la información que
tenemos, la estructura del itinerario formativo es imposible de
cuadrarla en 2 años. Es un tema que hemos comentado todos los compañeros
que hemos hablado del tema y es que en 24 meses no da, ni para la
formación práctica, ni para el máster.
Ante
esta problemática, creo que tenemos que recabar el apoyo de las
Sociedades Científicas y las Escuelas de Salud Pública para conseguir
ampliar el periodo no troncal a 36 meses, tal y como están reclamando en
otras especialidades. Dificilmente se nos va a mantener el
reconocimiento del título de médicos especialistas en medicina
preventiva y salud pública en el resto de países de la Unión Europea si
nuestros compañeros franceses tienen 4 años de formación específica y
120 ECTS que cursar, en Austria son 2 de troncalidad y otros 4 años de
especialidad (6 en total), en Reino Unido son 5 años (exigiéndose además
2 años de trabajo como posgraduado), etc.
Es
quizá un objetivo difícil, pero no veo forma práctica de solventar los
requisitos que impone la Directiva 2005/36/CE, ni tampoco forma docente
de integrar los actuales rotatorios (de los cuales ninguno va a estar
presente en el tronco) ni la formación teórica.
5. ¿Cómo llevarías la relación con ARES?
Como
hasta el momento, nuestro mandato es de un año y en la asamblea de
otoño habrá que debatir como los socios de ARES quieren que sea esa
relación. Por mi parte, la asociación es una de las tres vías que
tenemos para llegar a nuestros compañeros y dado los buenos resultados
que ha dado no creo pueda dejarse a un lado.
6.
Últimamente se aprecia un creciente interés por la salud global de los
residentes y estudiantes. ¿Cómo crees que podría impulsarse éste área
en la especialidad desde la CNE?
Creo
que lo primero es impulsar la firma de convenios por parte de las
distintas Unidades Docentes con las Delegaciones Provinciales de Sanidad
Exterior como hacen Las Canarias y Navarra. Y me refiero a Sanidad
Exterior y no solamente a los Centros de Vacunación Internacional,
porque el número de actividades que se realizan en Sanidad Exterior va
más allá de la Vacunación y creo que es una futuro área de desarrollo
profesional de gran relevancia.
Por
otra parte, creo que cuando se articule el programa formativo, deberá
recogerse un rotatorio específico para Vacunación del Viajero y Sanidad
Exterior que debería alcanzar un mínimo de 6 semanas, siguiendo el
modelo de Las Canarias (lo ideal sería de 8 a 12 semana) al que podría
añadirse un periodo por determinar en Gestión de Alertas y Emergencias
Sanitarias y/o de participación en proyectos de cooperación e
investigación en Salud Global.
Es
decir, la Salud Global debe definirse en el futuro programa formativo
como un área profesional específica, como ya lo son la Administración
Sanitaria, e impulsarse su reconocimiento y valoración en las ofertas de
empleo de ese área.
7. ¿Cuáles te parecen las fortalezas y debilidades de nuestra especialidad?
La
principal fortaleza diría que es la interdisciplinariedad y amplitud de
la especialidad, hecho que tambié está relacionada con nuestra
principal debilidad, la falta de reconocimiento sobre la misma, en su
sentido más amplio. Esa fuerte metodología en la que se nos instruye y
esa capacidad de trabajar en áreas tan distintas como la Economía de la
Salud o la Vacunación, pasando por la Vigilancia Epidemiológica, la
Administración Sanitaria y finalizando en el Control de la Infección, no
son luego justamente valoradas.
Somos
unos grandes desconocidos por nuestros compañeros, que en el Hospital
creen que nos dedicamos a la Higiene de Manos, en el Atención Primaria a
metodología de la investigación y en la Administración a la evaluación
de tecnologías sanitarias. Hacemos todas esas cosas y muchas más, pero
no se ven porque precisamente se desarrollan en áreas extrahospitalarias
y hasta extrasanitarias.
Ante
eso, creo que solo nos queda recurrir a esas herramientas que tanto nos
insisten los de Promoción de la Salud: comunicación, educación y
abogacía de la especialidad. Y ahí quiero poner en valor el enorme
trabajo que se ha hecho desde ARES este año divulgando la especialidad
entre el alumnado con las Jornadas de Salud Pública para estudiantes y
la participación en las dos Ferias de Especialidades de los Congresos de
Educación Médica, así como de orientación en las distintas charlas de
las Academias MIR y respondiendo a mil y un consultas a través de
buzonares sobre la especialidad.
Estamos
consiguiendo comunicar y hacer pedagogía sobre lo que es Medicina
Preventiva y Salud Pública, ahora hace falta dar el paso de la abogacía,
ponerla en valor ante nuestros compañeros, la sociedad y los agentes
decisores.
8. ¿Has tenido experiencias previas en labores de representación? Si es así, ¿podrías contárnoslas?
Va
a sonar fatal, pero siempre he creído que la pertenencia a un colectivo
implica participar en la defensa de sus intereses y resolución de sus
problemas. Y este mantra me ha acompañado en la fundación de la
Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM/MIB) en la Universidad del
País Vasco, reconstitución del Consejo de Estudiantes de la Facultad y
posteriormente la creación de los Consejos de Estudiantes de Campus de
Bizkaia y Gipuzkoa; así como la reactivación del Consejo de Estudiantes
de la UPV, mientras al mismo tiempo participaba en el Consejo Estatal de
Estudiantes de Medicina (CEEM).
Vamos, dentro del
limitado tiempo que permitía la carrera, durante 6 años intenté
articular estructuras y espacios que permitieran la participación y
representación de los estudiantes en los órganos de la universidad, así
como la defensa de sus intereses ante las instituciones
extrauniversitarias. Creo que sirve de poco ser elegido representante en
una Junta de Facultad, Claustro o Consejo de Gobierno de la
Universidad, si esa representación no se ancla en sendos mecanismos de
participación y se consiguen crear estructuras estables que permitan esa
comunicación.
Así que si tuviera que resumir el
tiempo que fuí representante de mis compañeros, diría que aprendí que
las responsabilidades y cargos de representación van y vienen y tiene
siempre un impacto limitado, mientras que las estructuras, mecanismos y
personas participativas permanecen y consiguen operar cambios mucho más
significativos que cualquier acción individual.